La batalla pendiente

Esto va a salir complicado, pero, métale imaginación. Cuando usted sale para un compromiso por la mañana y deja los platos sucios. Tarde o temprano, cuando regrese, los va encontrar. Me imagino que debe ser lo mismo que sintió Napoleón Bonaparte en la invasión francesa de Rusia en 1812. “El enemigo simplemente se retira y deja un desastre”, sin insumos usted tiene dos opciones: lavar los platos o declarar una penosa retirada”. Ahí sobre el lavaplatos sigue mi batalla pendiente. Pero hoy igual que ayer, también, tengo otro compromiso matutino. Esta batalla me llama. Espero que como a Napoleón la retirada no me cueste 500.000 soldados.

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