Los incrédulos
Me acerco a los negocios que tienen cosas que me gustan o necesito y pregunto por determinado producto. A veces espero que me atienda el dueño y él me da las características del producto. El vendedor promedio en su segunda frase me da el precio. Pero yo no le he preguntado el precio. Es como probar si su atención se mantiene o se va a otro lado. Le resumo la de ayer. Yo: - Muy bonita la silla. Yo quiero una ergonómica Herman Miller. - Y la señora me mostró dos más. En medio de la charla solté mi frase mágica… - Le puedo ayudar a traer clientes. Ocho de cada diez veces oigo la siguiente frase de respuesta; - Si trae un cliente yo le doy una comisioncita. Como me siento ofendido respondo. - Usted no me ha entendido. Le puedo traer cien clientes al mes. - Se le iluminaron los ojos. Mañana tenemos un café.