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Lo olla del maíz

  Dispuesto a ver varias películas en el puente anterior me provisioné de varias bolsas de maíz pira. El plan era perfecto. Puse la primera tanda, en olla tradicional, heredada de una familia bien del norte del país. Varios minutos después regresaron al fogón y nada. Los granos habían ganado un color intenso y pocos, casi ninguno, había estallado. Bueno, a lo mejor la vasija estaba mojada, la cantidad de aceite no era la adecuada o estaba fría cuando coloqué los granos. Después de varios intentos, nada. Los granos para consumir eran mínimos y recurrí a la inteligencia artificial que me dio la siguiente recomendación. Preparar   maíz pira   (también conocido como   palomitas de maíz   o   cotufas   ) es muy sencillo. Aquí tienes un método tradicional en sartén y algunas variaciones: Ingredientes básicos: ½ taza de maíz pira (granos de maíz para palomitas) 1–2 cucharadas de aceite vegetal, mantequilla o aceite de coco Sal al gusto (opcional) Pasos ...

El error de hoy

 Esta mañana en un grupo de Whatsapp se generó un error y por vincular a un personaje a una empresa se dio una oportunidad. El error simplemente fue una anécdota y no pasó nada.  Pero lo bueno, es que a partir de ahí nació una idea. Todos los días desde Gestión Solidaria queremos presentar una empresa cooperativa. Sería una entrevista de 15 a 30 minutos. GRATIS.  Lo novedoso es que la agenda le impondrá las mismas empresas. Sus jefes de prensa o cualquier directivo, tienen la alternativa de coordinar a su empresa para que abramos esa agenda. Nada complejo.  Desde ese metro cuadrado podemos seguir impulsando el modelo asociativo, donde se destaca el mundo de las mutuales, los fondos de empleados y las cooperativas.  

La foto del perfil

  Esta mañana me escribió una alta funcionaria de la Unión Europea. No voy a dar el nombre, pero es madre de siete. Confieso que me emocioné.  En mi cerebro me dije - Eso es que me tienen interceptado el teléfono y como ayer hablé con mi hermana del otro lado del charco. Conversación donde saqué mis dotes de analista internacional, se dieron cuenta de lo que dije, a lo mejor la señora (la funcionaria) se sintió y me van a regañar de su despacho.  Regresé a la realidad en centésimas de segundo y recordé que soy un simple mortal, investido de ninguna importancia. Miré el número y efectivamente el indicativo no era de estas tierras andinas. Le seguí la corriente a la supuesta rubia de ojos azules, que solo estaba interesada en mi ocupación y mi localización.  Con algo de morbo le pregunté si ella era la de la foto, pero solo me hacía preguntas, me dijo que estaba en otro país y que en su ciudad llevaba seis horas de ventaja.  De pronto si hubiera usado otra foto, a...

Apareció el nombre

  Llevo varias semanas preguntando a amigos y amigas que comieron galletas Herpo y bocadillo con leche, allá en el colegio distrital, mientras hacíamos la primaria ¿Cómo se llamaba el señor de las gafas gruesas que en el noticiero de Jaime Soto hacia monitos sobre un tablero explicando como iba a ser el mundo?  Ayer una amiga de cabello rubio, lo dijo sin aspavientos, a la primera pregunta.  Era el profesor José de Recasens.  La inquietud era porque él dijo, por allá en el 1978, que la gente iría a unas cajas en las paredes para sacar el dinero de su banco, incluso que no se iba a necesitar billetes. También dijo que en los supermercados no habría cajeros y que el comprador simplemente pasaría las cositas y la cuenta la pagaría a una máquina.  Incluso se adelantó a los Supersónicos, y advirtió que mientras habláramos por teléfono nos podríamos ver cara a cara y que los teléfonos no tendrían cable. Algunos miraban esos presagios con cierta incredulidad.  Hoy...

La pregunta correcta

  Hoy completé tres meses de pedir la cita con el especialista que va a leer mis exámenes.  No se preocupe, no le alargo la historia. No hay agenda.   Lo que al final de la llamada me envía a una encuesta de cuatro preguntas.  ¿El agente fue amable?  ¿El agente lo atendió bien?  ¿El agente fue oportuno? ¿El sistema le permitió llegar hasta el agente, después de varios minutos, poniendo minas en el sistema para mandarlo a un chat o un Whatsapp?  Al final no se resolvió el requerimiento, pero quedó claro, que esa niña del Centro de Llamadas (call center) es la única responsable de no tener agenda para el especialista.  Mientras la Clínica, al final del mes, sólo verá, en la evaluación, el grado de satisfacción sobre el agente. Lo que será un atenuante para seguir reduciendo el número de personas en el centro de llamadas (Call Center).  Sí. Ella fue amable.

Peso muerto

  Vi en el supermercado, que en la sección de frutas y verduras, en el precio de los alimentos estaba el valor por libras y gramos.  Me llamó la atención, porque el dato desviaba mi mirada hacia el número más delgado de abajo, el de los gramos.  Me pregunté varias cosas ¿si antes de llegar a la caja le saco la pepa al aguacate o le quito la cáscara al banano me aplicarían el precio por gramos?   Se de la costumbre, de las señoras bien, de cortar la parte verde de la cebolla larga, y me dije ¿Si ahí lo aplican, por qué en los otros casos no? Muy inteligente el supermercado, que para otros productos nos quiere aplicar la costumbre  anglosajona de convertir la libra en 453.592 gramos, sistema de medidas imperiales, y no los 500 gramos o medio kilo de nuestra costumbre métrica decimal.  Entonces miré los granos, y ah, sorpresa, ahí si estaban los 500 gramos completos.  En otros negocios el precio del gramo es decisivo, pero en los 42,408 gramos que le falt...

El poder del perdón

  No escribí temprano, porque después de ocho anuncios de visita y tres semanas llamando para que hicieran efectiva la garantía, por fin arreglaron esta mañana mi nevera. El aparato que compré una tarde de afán, aburrido de tomar agua al clima en tierra caliente, ha sido testigo de varias guerras, pero sigue enfriando.  Bueno, para que no se le enfríen sus clientes, le recuerdo que ya estamos haciendo la siguiente edición de Gestión Solidaria: Esta semana tendremos varios programas y seguimos activos en redes sociales. Igual que al técnico de la nevera, toca llamar constantemente.  Cualquier cosa que se le ocurra, estamos a la orden.